
| No
conozco Irlanda todavía ni he podido viajar a Inglaterra. No fui a Lima por fin ni a Miraflores ni me casé contigo. Nunca escribí el libro que queríamos unos versos serenos y apacibles y no pude leer la Biblia en esos años. No fui a misa, es verdad. Perdí el escapulario o lo escondí por miedo. Rompí la esquela de tu dirección porque era peligrosa. Te cambié la identidad en las fotos de grupo: "La de los ojos claros es una joven marxista peruana". Pero al final las escondí también o se perdieron. Esto, como verás, ya no es un mensaje de amor sino la crónica impura de un ser humano en su vórtice negro. Porque después resueltamente me hice simulador profesional un animal ajeno amaestrado y escurridizo que yo mismo no quería conocer. Encontré, mientras te borraba y te desvanecías amor, imitaciones y carne de poesía. Trabajé como indigente y borracho oficial en mi país durante varios años y renuncié al empleo. Estoy muy viejo y lo único que he perfeccionado últimamente es mi manera de mirar el mar. Espero que estés viva y que te alegren estas noticias mías. Sigo en La Habana Alicia sigo en Cuba que es por lo menos para mí el país de mis maravillas sigo en La Habana y lo recuerdo todo. Raúl Rivero, poeta y periodista actualmente preso en Cuba. |